¿QUE SIGNIFICA SER TEMPLARIO?

¿Qué significa ser escudero en la Orden del Temple?

Ser Escudero en la Orden del Temple significa ser firmes como la piedra y dóciles como el agua.  En  tiempos antiguos el Escudero portaba el escudo de su caballero, hoy el escudero porta el escudo de la verdad, de la fe y del compromiso templario.  El Escudero sabe que la fortaleza nace de la obediencia y del aprendizaje con  disciplina y perseverancia, siendo estas cualidades su escudo,   teniendo presente que la verdadera lucha del templario no es contra enemigos externos, sino contra sus propias debilidades.

Ser escudero es estar entre la búsqueda y la misión, es aceptar que aún no se ha alcanzado la plenitud, pero se compromete a trabajar con disciplina y honor para merecerla.

Ahora bien, nuestra  emoción y orgullo fraterno aumentan cuando los escuderos   asumen el glorioso título de Caballero y Dama Templaría, la Orden les da su más cálida bienvenida.  El camino recorrido no ha sido casual, sino fruto de la voluntad, la disciplina y la fe.  Se han forjado en el silencio de la reflexión.

A las nuevas Damas Templarias

La Orden del Temple se ha visto realzada con la presencia de la mujer templaria símbolo de sabiduría, equilibrio, compasión y luz, complementando la fuerza del Caballero.  La Dama Templaria es el alma que templa el acero, la inspiración del espíritu que busca justicia  y el reflejo de la pureza que habita en lo divino.

A los Nuevos Caballeros Templarios

Caballeros Templarios que hoy portan la espada templaria, símbolo de justicia, verdad y honor, recuerden  que portar esta espada no significa dominar, sino proteger, no significa imponer, sino servir.  No significa conquistar bienes materiales, sino conquistar el propio espíritu.

El camino del Caballero y Dama Templarios exige una fuerza de carácter mayor, nos invita a abrazar principios como la valentía, la honorabilidad y la justicia, poniéndolos al servicio de los demás, siempre en busca del bien común. Hoy hermanos al ascender a este grado, no solo honran la tradición templaria, sino que están listos para ser templados en el fuego del servicio y pulidos por la humildad, la obediencia y el amor. Que este ascenso no sea un punto de llegada, sino el inicio de un nuevo deber, de la renovación de un compromiso.

¿Cuál es la misión del Caballero y  la Dama Templaria en tiempos actuales?

En tiempos actuales nos enfrentamos a desafíos invisibles como la indiferencia, la pérdida de valores, la deshumanización y la ausencia de propósito espiritual.  Y es precisamente en medio de esa oscuridad donde el  Caballero y la Dama Templaria encuentra su razón de ser, donde no hay que empuñar la espada, sino en blandir la luz del espíritu, combatiendo la injusticia, la ignorancia y la división que amenazan la dignidad humana.


Misión Espiritual:

La primera misión del templario en la actualidad es la búsqueda interior, construyendo el Templo del Alma donde encontremos al espíritu del Creador.

Un Templo exterior puede ser derribado o profanado, pero el Templo interior erigido con fe, disciplina y pureza permanece eterno, porque no está hecho de piedra sino de conciencia.  El templario deja atrás el ruido del mundo, escuchando la voz interior que susurra verdad, siendo ésta su guía y fuerza.

Misión Ética y Moral

La segunda misión es ser guardianes de los valores universales, en tiempos donde la mentira se disfraza de verdad y  la comodidad sustituye el deber, el templario debe ser ejemplo vivo de coherencia, equilibrio y justicia encarnando la virtud. 

Su palabra debe tener el peso de la verdad, su acción el sello de justicia y su sola presencia el perfume de la rectitud.  No juzgar sino inspirar, no imponer sino enseñar con el ejemplo.

Misión Fraternal y Social

La tercera misión es servir a la humanidad

El Temple no existe para sí mismo, sino para ser instrumento del bien común.  En cada época el Templario ha sido llamado a proteger, socorrer y consolar y esa sigue siendo nuestra misión, aunque los tiempos cambien.  Donde haya un necesitado, un corazón dolito, un espíritu perdido, allí debe estar un gesto amable, la palabra que consuela, la ayuda silenciosa que no busca reconocimiento.

Cada obra de bien, cada acción fraterna, es una piedra más en el Templo espiritual de la humanidad.

Misión de Unidad y Reconciliación.

El mundo de hoy está dividido por  creencias ideológicas, políticas, religiosas intereses y temores.   Los templarios de hoy estamos llamados a ser puentes, no muros, tender la mano donde otros levantan la voz, escuchar donde otros imponen, perdonar donde otros condenan. 

La misión templaría en este tiempo es, unir lo que está separado.

La cruz que portamos es un símbolo de reconciliación, une  lo divino con lo humano, el espíritu y la materia, al  hombre con su creador.  Cada Caballero y Dama, con su ejemplo,  debe recordar al mundo que la paz no se impone, se construye con amor y verdad, que la verdadera fuerza nace del equilibrio entre la justicia y la misericordia, entre la firmeza y la ternura, entre la fe y la razón.

El Temple no impone, inspira; no divide, reconcilia; no condena, ilumina.

Misión de Perseverancia y Esperanza: Mantener viva la Llama

Finalmente, nuestra misión es mantener encendida la llama del Temple.

Esa llama que nació hace siglos en medio de las guerras y persecuciones, y que hoy debe seguir viva en medio de la confusión y el ruido del mundo moderno.

Ser templario hoy es tener el coraje de ser diferente, de vivir con honor cuando otros eligen la conveniencia, de servir cuando otros buscan ser servidos, de creer cuando el mundo duda.

Cada Caballero y Dama es una antorcha que debe iluminar su entorno con fe activa, compasión sincera y ejemplo constante.

Misión del Temple Vivo: Una Orden para el Mundo, no del Mundo

Nuestra Orden en sí, tiene también tiene una misión, no está anclada en el pasado, sino proyectada hacia el porvenir.

El Temple no es un eco de historia, sino una llama viva que ilumina las conciencias de quienes buscan servir al Creador en silencio y verdad. La sociedad necesita modelos de honor, humildad y coherencia

Cada generación templaría debe renovar el compromiso de ser guardianes de la fe, constructores de paz y sembradores de justicia.

Conclusión

Hermanos y Hermanas, la misión del Caballero y de la Dama Templaría en los tiempos actuales no ha cambiado en esencia: seguimos siendo servidores de la Luz, guardianes de la Verdad, instrumentos de Paz.

El mundo podrá transformar sus formas, pero los valores eternos permanecen.

Y mientras exista un solo templario que viva con fe, que trabaje con amor, y que sirva con humildad, el Temple no morirá, porque el Temple está en el alma.

Que nuestro Creador  bendiga el camino de cada uno, que sus pasos sean firmes, su corazón puro, y su espíritu luminoso. Y que al mirar la cruz templaría, recordemos siempre que ella no es un adorno, sino una misión.



FUENTE: Sor+ Margarita Melgar Cardeña (2026). "Discurso de bienvenida". Secretaria del Priorato de Arequipa.

 

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